Sobre Las Enfermedades Hepaticas Education Essay

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Sobre las enfermedades hepaticas, podemos encontrar diferentes es un termino enfermedad hep tica o hepatopatía" se aplica a muchas enfermedades y trastornos que pueden hacer que el hígado funcione mal o no funcione y que se detectan por medio de pruebas de función hepática con resultados anormales.


La cirrosis:Es la cicatrización y funcionamiento deficiente del hígado como resultado de una enfermedad hepática crónica y podemos observar : funciones hígado cumple están las siguientes:

  • Producción de bilis y otras enzimas (proteínas) digestivas.

  • Producción de proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre.

  • Metabolismo del colesterol.

  • Almacenamiento de glicógeno que sirve de combustible a los músculos.

  • Mantención de los niveles hormonales.

  • Regulación de los niveles hormonales.

  • Metabolización (descomposición) de medicamentos, alcohol y otras drogas.

Enfermedad hepática


Definición

El término "enfermedad hepática o hepatopatía" se aplica a muchas enfermedades y trastornos que pueden hacer que el hígado funcione mal o no funcione y que se detectan por medio de pruebas de función hepática con resultados anormales.


TC de grasa del hígado

Esta es una TC del abdomen superior que muestra un hígado graso (esteatosis del hígado). Se puede notar el agrandamiento del hígado y el color oscuro comparado con el bazo (cuerpo gris en el lado inferior derecho).


Las Características Comunes de las Enfermedades Hepáticas


¿Cuáles son los síntomas comunes de la enfermedad hepática?

Cuando se diagnostica una enfermedad hepática o hepatopatía, el médico observa los síntomas del paciente y realiza un examen físico. Además, el médico puede solicitar una biopsia hepática, exámenes de enzimas del hígado, una ecografía o una tomografía computarizada (TC).


A continuación, se enumeran algunos síntomas comunes de las enfermedades hepáticas, seguidos de una breve descripción:

  • ictericia

  • colestasis

  • agrandamiento del hígado

  • hipertensión portal

  • ascitis

  • encefalopatía del hígado

  • insuficiencia hepática

¿Qué es la ictericia?

La ictericia es la coloración amarilla de la piel y de la parte blanca del ojo debido a un nivel de bilirrubina (pigmento biliar) anormalmente alto en el torrente sanguíneo, que luego es excretada a través de los riñones. Los niveles altos de bilirrubina pueden atribuirse a la inflamación, a otras anormalidades de las células del hígado o al bloqueo de los conductos biliares. A veces, la ictericia es causada por la degradación de una gran cantidad de glóbulos rojos, lo cual puede ocurrir en los recién nacidos. La ictericia suele ser el primer signo, y a veces el único, de una enfermedad hepática.


¿Qué es la colestasis?

La colestasis es la disminución o interrupción del flujo biliar. "Cole" hace referencia a la bilis y "estasis" significa "mantener en el mismo nivel". El flujo biliar puede estar bloqueado dentro del hígado, fuera del hígado o en ambos sitios. Otros síntomas pueden incluir:

  • ictericia

  • orina oscura

  • heces claras

  • pérdida de tejido óseo

  • sangrado fácil

  • picazón

  • vasos sanguíneos pequeños visibles en forma de araña en la piel

  • bazo agrandado

  • líquido en la cavidad abdominal

  • escalofríos

  • dolor en el tracto biliar o el páncreas

  • vesícula biliar agrandada

  • Algunas causas de colestasis incluyen:

  • hepatitis

  • enfermedades hepáticas metabólicas

  • efectos de drogas

  • una piedra (o cálculo) en el conducto biliar

  • estrechamiento del conducto biliar

  • atresia biliar

  • inflamación del páncreas

¿Qué es el agrandamiento del hígado?

El agrandamiento del hígado (hepatomegalia) suele ser un indicador de enfermedad hepática. No suele haber síntomas asociados con un hígado levemente agrandado. Los síntomas de un agrandamiento del hígado marcado incluyen malestar abdominal o "sentirse lleno".


¿Qué es la hipertensión portal?

La hipertensión portal es el aumento anormal de la presión sanguínea de la vena porta, que transporta a la sangre del intestino al hígado. La hipertensión portal puede deberse a un aumento de la presión de los vasos sanguíneos portales o a la resistencia al flujo sanguíneo a través del hígado. La hipertensión portal puede llevar al crecimiento de vasos sanguíneos nuevos (llamados colaterales) que conectan el flujo sanguíneo del intestino con la circulación general, pasando por alto el hígado. Cuando esto ocurre, las sustancias que normalmente son eliminadas por el hígado pasan a la circulación general. Entre los síntomas de la hipertensión portal se incluyen los siguientes:

  • distensión de la cavidad abdominal (ascitis)

  • sangrado de las venas varicosas localizadas en el segmento inferior del esófago y en el revestimiento del estómago

¿Qué es la ascitis?

La ascitis es la acumulación de líquido en la cavidad abdominal causada por la pérdida de líquidos de los vasos de la superficie del hígado y el intestino. La ascitis debida a enfermedad hepática suele acompañar a otras características de la enfermedad hepática como la hipertensión portal. Los síntomas de la ascitis pueden incluir la distensión abdominal, que causa malestar y disnea.


¿Qué es la encefalopatía del hígado?

La encefalopatía del hígado es el deterioro de la función cerebral debido a la acumulación en la sangre de sustancias tóxicas, que normalmente son eliminadas por el hígado. La encefalopatía también es llamada encefalopatía porto-sistémica, encefalopatía hepática o coma hepático.


Los síntomas pueden incluir:

  • cambios en el pensamiento lógico, personalidad y comportamiento

  • cambios del estado de ánimo

  • falta de sentido común

  • somnolencia

  • confusión

  • habla y movimiento lentos

  • desorientación

  • pérdida del conocimiento

  • coma

¿Qué es la insuficiencia hepática?

La insuficiencia hepática es el deterioro severo de la función hepática. La insuficiencia hepática ocurre cuando una gran porción del hígado se encuentra dañada debido a cualquier tipo de trastorno hepático. Los síntomas pueden incluir:

  • ictericia

  • tendencia a sangrar o sufrir contusiones fácilmente

  • ascitis

  • alteración de la función cerebral (encefalopatía)

  • aumento de peso y crecimiento pobres

  • fatiga

  • debilidad

  • náuseas

  • pérdida del apetito

Cirrosis del hígado


Cirrosis


Definición

Es la cicatrización y funcionamiento deficiente del hígado como resultado de una enfermedad hepática crónica.


Conocimientos básicos sobre el hígado

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Está ubicado en la zona superior del abdomen en el lado derecho, por debajo de las costillas y pesa aproximadamente 1,5 kg. Un hígado normal es suave y flexible, está conectado directamente al intestino delgado por medio del conducto biliar, el cual transporta la bilis que se produce en el hígado hacia el intestino delgado donde es utilizada para la digestión.


El hígado funciona como una gran fábrica química. Casi toda la sangre que sale del estómago e intestino pasa por el hígado. Entre las muchas funciones que el hígado cumple están las siguientes:

  • Producción de bilis y otras enzimas (proteínas) digestivas.

  • Producción de proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre.

  • Metabolismo del colesterol.

  • Almacenamiento de glicógeno que sirve de combustible a los músculos.

  • Mantención de los niveles hormonales.

  • Regulación de los niveles hormonales.

  • Metabolización (descomposición) de medicamentos, alcohol y otras drogas.

Considerando todas las funciones del hígado, no es sorprendente que las enfermedades hepáticas alteren todas las demás funciones del cuerpo. Una de las enfermedades más importantes es la cirrosis.


¿Qué es la cirrosis?

Cuando hay una cirrosis, el hígado forma nódulos delimitados por tejido fibroso. La funcionalidad de estos nódulos no es igual a la del hígado normal.


La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.


¿Cuáles son las causas de la cirrosis?

Existen numerosas causas que pueden desencadenar la cirrosis hepática, entre las principales están:

  • Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.

  • Consumo excesivo de alcohol.

  • Hígado graso no alcohólico (también llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población general, asociada a diabetes y obesidad.

  • Enfermedades hereditarias o congénitas como:

    • Hemocromatosis, en la cual se acumula hierro dentro del hígado dañado el tejido.

    • La enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.

  • Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.

  • Reacción severa a drogas o medicamentos.

  • Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.

  • Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardiaca).

  • Obstrucción prolongada del conducto biliar, como la colangitis esclerosante.

¿Se pueden identificar las causas de la cirrosis?

Sí. La mayoría de las veces las causas de la cirrosis se pueden identificar:

  • En caso de cirrosis alcohólica: Antecedentes de consumir alcohol regularmente o en exceso, cambios físicos o de conducta y una biopsia del tejido hepático.

  • En caso de hepatitis: Exámenes de sangre para detectar el virus, biopsia hepática, etc. La biopsia hepática es una muestra del tejido del hígado que se obtiene bajo anestesia local.

¿El beber excesivamente puede llevar a una persona a adquirir cirrosis?

Muchas personas que ingieren alcohol en cantidades excesivas desarrollan cierto grado de daño al hígado, pero no necesariamente lleva a la cirrosis hepática. Entre aquellos individuos que consumen entre 200 y 400 mL de alcohol diariamente por un período de 15 años o más, aproximadamente una tercera parte desarrollará cirrosis hepática, otra tercera parte desarrollará hígado graso y el resto tendrá problemas hepáticos leves.


En general, mientras más beba y mientras más frecuente y regularmente lo haga, mayor será la probabilidad de que termine desarrollando cirrosis del hígado.


El alcohol por sí sólo en cantidades excesivas es un tóxico que puede causar cirrosis.


¿Puede una persona que bebe socialmente adquirir cirrosis?

Sí. Los individuos que ingieren alcohol socialmente también pueden desarrollar cirrosis. Los factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad son:

  • Cantidad de alcohol consumida.

  • Frecuencia con que se consume alcohol.

  • Factores genéticos o hereditarios.

  • Estado físico y nutricional.

No se saben las razones por qué algunos individuos son más propensos que otros a los efectos del alcohol. Las mujeres toleran peor el alcohol que los hombres. Muchos investigadores creen que la razón de esto es que los hombres tienen una habilidad mayor que las mujeres para metabolizar y eliminar el alcohol. Investigaciones indican que las mujeres, aún consumiendo menos alcohol que los hombres, desarrollan cirrosis más frecuentemente que los hombres.


¿La hepatitis siempre resulta en cirrosis?

Algunos pacientes con hepatitis crónica viral desarrollan cirrosis, Hay 5 tipos conocidos de virus causantes de hepatitis.

  • La hepatitis aguda de tipo A y la hepatitis E no llevan a la hepatitis crónica.

  • La hepatitis tipo B aguda lleva a una infección crónica en el 5% de los pacientes adultos. En una minoría de estos pacientes, la hepatitis crónica progresa a cirrosis.

  • La hepatitis aguda tipo D afecta sólo a individuos previamente infectados con el virus de la hepatitis B.

  • La hepatitis aguda tipo C se convierte en crónica en aproximadamente 80% de los adultos infectados. Una minoría de estos pacientes (20 - 30%) progresará a cirrosis hepática en un período de varios años (10 a 30 años).

¿Cuáles son los signos y síntomas de la cirrosis?

El principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los síntomas específicos. A medida que se acumula el daño en el hígado, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Pérdida de apetito.

  • Malestar general.

  • Náusea y vómitos.

  • Pérdida de peso.

  • Agrandamiento del hígado.

  • Ictericia o coloración amarilla de la piel y la parte blanca de los ojos, debido a la acumulación de la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar bien la bilis.

  • Prurito o picazón.

  • Ascitis o líquido en el abdomen, por mala circulación de la sangre en el hígado.

  • Vómitos con sangre, por ruptura de venas (várices) en la parte baja del esófago.

  • Hipersensibilidad (sensibilidad aumentada) a los medicamentos, provocada por mal funcionamiento del hígado.

  • Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo (coma).

El diagnóstico de la cirrosis puede ser inesperado. Una persona puede presentarse al médico con síntomas que no aparezcan de enfermedad hepática y luego de un examen físico y análisis de sangre descubrir que tiente cirrosis.


¿Cuál es el tratamiento para la cirrosis?

El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir si se encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento adecuado.

  • En el caso de la cirrosis alcohólica, la abstención total y una dieta balanceada son partes importantes del tratamiento.

  • En el caso de la cirrosis secundaria a hepatitis viral, se usan medicamentos para aumentar la respuesta del sistema de inmunidad contra el virus, como el interferón.

  • En casos de cirrosis causada por hepatitis autoinmune, los corticosteroides solos o combinados con la azatioprina pueden ser un tratamiento efectivo.

  • En los pacientes cirróticos con ictericia, el tratamiento suplementario con vitaminas liposolubles pueden ayudarlos.

  • En el caso de la enfermedad de Wilson, se eliminan las cantidades excesivas de cobre en el organismo por medio de medicamentos.

  • En la hemocromatosis, se elimina el exceso de hierro por medio de flebotomías (extracción de sangre).

  • Muchos tipos de cirrosis requieren un trasplante de hígado cuando la insuficiencia hepática está avanzada.

¿Cuáles son las complicaciones de la cirrosis?

Las complicaciones de la cirrosis incluyen la ascitis, la encefalopatía hepática y la hemorragia por ruptura de várices esofágicas.

  • La ascitis es tratada reduciendo la ingesta de sal más la administración de diuréticos. En algunos casos es necesaria la evacuación directa de grandes cantidades de líquido en el abdomen por medio de un catéter a través de la pared abdominal, también llamado paracentesis.

  • El tratamiento del coma hepático o principio de coma (encefalopatía hepática) requiere medicamentos específicos, reducir la ingesta de proteínas y el control de la hemorragia digestiva.

  • El tratamiento de las hemorragias por las várices esofágicas incluye tratamientos endoscópicos como la ligadura o escleroterapia (inyección directa de una sustancia química que destruye la várice en su interior) y otros tratamientos como medicinas que disminuyen la tendencia a sangrar, compresión de una várice sangrante por medio de balones inflables especiales y un procedimiento llamado shunt protosistémico intrahepático transyugular (TIPS).

¿Como puede afectar la cirrosis a otras enfermedades que yo padezca o su tratamiento?

La responsabilidad del hígado por el funcionamiento adecuado de todo el organismo es tan grande que una enfermedad crónica del hígado puede modificar las respuestas de su organismo a una variedad de enfermedades. El funcionamiento anormal del hígado en la cirrosis puede:

  • Afectar la dosis de medicamentos requeridos para el tratamiento de otras enfermedades.

  • Afectar el tratamiento de la diabetes.

  • Afectar la respuesta del organismo a la infección.

  • Alterar la tolerancia a procedimientos quirúrgicos.

Los pacientes con cirrosis son propensos a desarrollar infecciones bacterianas, trastornos en el funcionamiento del riñón, úlceras estomacales, cálculos en la vesícula, cierto tipo de diabetes y cáncer del hígado.


¿Cuáles son las expectativas de tener una salud razonable y supervivencia con un tratamiento?

El tratamiento en esta etapa y con adherencia adecuada a las recomendaciones de su médico puede llevar a una mejoría de los síntomas, con lo que el paciente puede llevar una vida y actividades normales.


Cuando la cirrosis no es descubierta a tiempo, el pronóstico puede ser menos favorable con respecto a tener una mejoría y las complicaciones como la ascitis y la hemorragia son más frecuentes.


¿Cómo puedo yo evitar la cirrosis?

  • No beba en exceso
    Evite el uso de bebidas alcohólicas. El alcohol destruye las células del hígado. El grado de regeneración de las células del hígado varia de persona a persona. Un daño previo al hígado por virus desconocidos o sustancias químicas pueden afectar el proceso de regeneración.

  • Tome precauciones al usar productos químicos.
    El hígado tiene que procesar mucho compuestos químicos que no existían en el pasado. Se necesitan más investigaciones para determinar el efecto de estos compuestos. Cuando use productos químicos en su trabajo, al limpiar su casa o al trabajar en el jardín tome las siguientes precauciones:

    • Asegúrese de que haya buena ventilación.

    • Use el producto siguiendo las instrucciones.

    • Nunca mezcle substancias químicas.

    • Evite el contacto de estas substancias con su piel, pues se pueden absorber a través de ella y lávese prontamente si esto ocurre.

    • Evite inhalar substancias químicas.

    • Use ropa que lo proteja.

  • Busque ayuda médica.

Manténgase bajo cuidado médico si desarrolla una hepatitis viral hasta que su mejoría esté asegurada.


El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada, estos factores ayudan a tener cierta mejoría y a desempeñar una vida normal.


Diagnóstico

Para el el diagnóstico de la cirrosis hepática, habitualmente es suficiente con procedimientos no invasivos, como la combinación de técnicas de imagen como la ecografía, y hallazgos de laboratorio. También se usa la biopsia hepática, sin embargo, hoy en día este procedimiento sólo se utiliza en casos seleccionados.


Prevención

Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son:

  • Evitar el consumo de alcohol.

  • Moderar el consumo de sal de mesa (cloruro de sodio)

  • Consultar a un médico por si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis.

  • Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática, debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo).

  • Vacunación en el caso de la hepatitis B, por ejemplo.

Tratamiento[

La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es, en general, irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estado inicial a las fases avanzadas.


También tienen tratamiento algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la ascitis y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico.


El tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza sólamente en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos.


Hepatitis Crónica


Definición

La hepatitis crónica se define como la presencia de un proceso inflamatorio difuso del hígado, causado por distintas etiologías, que se prolonga por 6 meses o más. Sin embargo, no es necesario esperar 6 meses en el curso clínico de un paciente para hacer el diagnóstico. Por el contrario, el diagnóstico precoz puede tener implicancias en el pronóstico. La denominación de hepatitis crónica se fundamenta en criterios histológicos específicos y por lo tanto la biopsia hepática es un examen indispensable para establecer este diagnóstico.


Clasificación

De acuerdo a sus alteraciones histológicas, la hepatitis crónica se clasifica en:

  • Hepatitis crónica persistente

  • Hepatitis crónica lobulillar

  • Hepatitis crónica activa

Esta clasificación tiene importancia en el pronóstico, ya que las dos primeras formas histológicas, en general, no evolucionan hacia la cirrosis, a diferencia de la hepatitis crónica activa, en especial aquélla con alteraciones intensas, que con mucha frecuencia evoluciona a la cirrosis hepática (80% de los casos). Sin embargo, cada forma histológica no es una entidad propia, ya que distintas etiologías pueden producir un daño histológico similar.


Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el aspecto histológico puede variar de un sector a otro del hígado y una biopsia pequeña por punción puede no reflejar la realidad de todo el tejido hepático. Estas lesiones histológicas no son estáticas y varían habitualmente, en una u otra dirección, con la evolución espontánea de la enfermedad o por efecto de la terapia. Estas observaciones enfatizan la necesidad de correlacionar los antecedentes clínicos, bioquímicos y serológicos con las lesiones histopatológicas al momento de la decisión diagnóstica.


Hepatitis Crónica Persistente:

Se caracteriza por infitrado inflamatorio leve en los tractos portales, mientras que la arquitectura lobular y la placa limitante están conservadas. La mayoría de los pacientes son asintomáticos y tienen una elevación discreta de las transaminasas.


Hepatitis Crónica Lobulillar:

Se manifiesta con rasgos de hepatitis aguda con inflamación, extendiendose dentro del lobulo, con necrosis aislada de hepatocitos; la placa limitante está intacta. En estos pacientes, la fatiga y la anorexia son comunes; se alternan las remisiones y las recaídas. Hay marcada elevación de las transaminasas


Hepatitis Crónica Activa:

En ella existe un infiltrado inflamatorio crónico, que expande las áreas portales y se extiende a los lóbulos, con erosión de la placa limitante y aparición de fibrosis. La sintomatología es variable: ictericia fluctuante, gran elevación de transaminasas, colestasia en ocasiones. Hay disminución en la albúmina sérica y de la protrombina. Hay evidencia de hipertensión portal en las etapas avanzadas


Diagnóstico

El diagnóstico de hepatitis crónica debe sospecharse, en casos de: compromiso inexplicable del estado general, con presencia de decaimiento, astenia, adinamia, y baja de peso, en pacientes con antecedentes o presencia de ictericia o encefalopatías; hallazgos en el examen físico de: hepatomegalia, esplenomegalia, o de estigmas de daño hepático crónico; antecedente o presencia de factores etiológicos como ingestión de drogas, transfusiones, patologías autoinmunes, etc; alteraciones de laboratorio, como aumento de transaminasas, o de gama glutamiltransferasa, hipoprotrombinemia, hiperbilirrubinemia de predominio directo, hipoalbuminemia o hipergamaglobulinemia.


La biopsia hepática por punción confirma el diagnóstico, muestra el grado de actividad necroinflamatoria, tiene valor pronóstico y en algunos casos, puede sugerir la etiología. En casos de trastornos muy acentuados de la coagulación, que contraindican la biopsia percutánea, se puede practicar la biopsia transyugular.


El estudio de las posibles etiologías debe ser individualizada de acuerdo a los antecedentes clínicos, aspectos epidemiológicos, historia familiar y hallazgos histopatológicos. A continuación se esbozan los elementos clínicos centrales de algunas causas de hepatitis crónica, asi como de su diagnóstico y tratamiento.


Tipos de Hepatitis Crónica


Hepatitis Viral Crónica:

Una hepatitis crónica asociada a infección por HBV y HCV ocurre en aproximadamente en 10% y 50%, respectivamente. La prevalencia de HDV en niños con antígeno de superficie positivo para HVB es alrededor de 13%. El daño hepatocelular es mediado por una respuesta inmune celular dirigida contra antígenos virales expresados en la membrana celular del hepatocito. Este mecanismo final es compartido con otras formas de hepatitis crónica, resultando en lisis de hepatocitos, mediado por daño celular antígeno específico. La evolución a la cronicidad puede estar influenciada por un estado inmune anormal del huésped, el uso concomitante de esteroides, o la adquisición del virus en cuestión en forma temprana en la niñez. Los niños con hepatitis viral crónica presentan un amplio espectro de anormalidades clínicas y bioquímicas, variando desde la forma asintomática hasta la hepatitis grave o la portación crónica. El diagnóstico se basa en los elementos clínicos, la histopatología y la serología viral (ver capítulo de hepatitis aguda). Los resultados obtenidos en estudios terapéuticos preliminares, con alfa interferón, en niños con hepatitis crónica activa B ó C, demuestran una remisión de la enfermedad aproximadamente en la tercera parte de los casos, pero la recurrencia al suspender el tratamiento es alta. El tratamiento con alfa interferón puede ser efectivo en pacientes seleccionados que tienen hepatitis B crónica (HBeAg+, HBV DNA, y con SGPT superior a 2 veces los valores normales). El alfa interferon en HCV se asocia con mejoría en 50% de los pacientes, pero sólo un 25% de ellos mantienen la remisión después de completado el tratamiento. El tratamiento con esteroides puede agravar el curso clínico e incrementar la mortalidad. Las complicaciones más temidas son cirrosis (3 20% en HBV y 20% en HCV) y hepatocarcinomas. El HDV incrementa el riesgo de cirrosis pero no está clara su relación con hépatocarcinom


Hepatitis Autoinmune:

La hepatitis autoinmune en Pediatría afecta principalmente a mujeres adolescentes. En su patogenia se encuentran implicados cierta predisposición genética (individuos HLA B8 y HLA DR3) y elementos de autoinmunidad evidenciado por la presencia de autoanticuerpos (antinucleares, ANA; antim?sculo liso, SMA; antimicrosoma de hígado y riñón, LKM; antiantígeno soluble hepático, SLA) y defectos en inmunorregulación celular. La presentación clínica puede tener cualquiera de las 3 formas descritas para hepatitis crónica en general. El diagnóstico se basa en los elementos histopatológicos descritos previamente, más la presencia de: elementos clínicos de autoinmunidad extrahepática, elevación de la fracción gama de las proteínas séricas (gama-globulinas), y presencia de auto anticuerpos circulantes (ANA, SMA, KLM, SLA). Se han descrito otros anticuerpos en adultos, asociados con entidades clínicas específicas (anticuerpos antimitocondriales en cirrosis biliar primaria), pero no han sido descritos casos pediátricos a la fecha. La terapia médica con inmunosupresores (esteroides solos o en combinación con azatioprina) puede mejorar la sobrevida, pero los esquemas actualmente disponibles no previenen el desarrollo a cirrosis y sus complicaciones. Inicialmente se puede observar mejoría en los síntomas clínicos y exámenes de laboratorio, pero con un alto porcentaje de recaídas al discontinuar los medicamentos, lo que obliga a terapias prolongadas por años con los subsecuentes efectos colaterales. Para aquellos pacientes que progresan a cirrosis y falla hepática, el transplante hepático es la única alternativa.


Hepatitis Crónica Asociada a Drogas:

Aunque muchas drogas pueden causar alteraciones en la enzimas hepáticas, reflejando daño hepatocelular o colestásico, solamente 4 drogas han sido asociadas definitivamente con el desarrollo de hepatitis crónica: metildopa, oxifenisatina, nitrofurantoína e isoniazida. Es probable que en individuos genéticamente predipuestos (HLA B8, HLA DR3), estas drogas act?en como autoantígenos, desencadenando una respuesta inmune celular análoga a la que ocurre en hepatitis autoinmune (autoantígenos) o en hepatitis virales (antígenos virales). Los antecedentes clínicos son el elemento central en el diagnóstico de esta forma de hepatitis crónica, simultáneamente con la mejoría en los síntomas y la presencia de marcadores bioquímicos de inflamación, observados al discontinuar el presunto medicamento involucrado en la patogenia.


Fibrosis Quística:


Déficit de alfa-1-antitripsina:

La alfa 1 Antitripsina es una alfa 1 globulina sintetizada en los hepatocitos y normalmente secretada al suero, donde inhibe a un conjunto de enzimas proteolíticas tales como tripsina, quimiotripsina, elastasa, colagenasa y uroquinasa. Los niños con esta enfermedad presentan bajos niveles de alfa 1 Antitripsina en el suero, lo que se relaciona con múltiples formas de daño hepático incluyendo hepatitis crónica, colestasia neonatal y cirrosis. En adultos se ha asociado a enfisema pulmonar. El daño hepático se produce no por el déficit de la proteina circulante, sino por su anormal acumulación en el parénquima hepático. La estructura de la proteína, que está estrechamente asociada a la capacidad para ser excretada desde el hepatocito a la sangre y por lo tanto al compartimento sérico de ella, está determinada por un complejo sistema de alelos. La biopsia hepática puede mostrar elementos característicos (glóbulos PAS+, resistentes a la digestión con diastasa). El diagnóstico puede ser sospechado en ausencia de alfa 1 globulinas en la electroforesis de proteinas séricas, pero debe ser documentado con la determinación de los niveles séricos de alfa 1 Antitripsina. Debido a falsos positivos en inflamaciones o infecciones sistémicas, el diagnóstico final se realiza con el estudio del fenotipo proteico (fenotipo Pi). El tratamiento es inespecífico y el transplante hepático es la única cura conocida.


Enfermedad de Wilson:

La enfermedad de Wilson es una rara enfermedad autosómico recesiva del metabolismo del cobre, que resulta en una excesiva acumulación de este metal en el hígado y otros tejidos. La mayoría de los afectados presentan síntomas antes o durante la adolescencia, pero no antes de los 7 8 años de edad. El defecto primario es una mutación única en un gene que participa en la regulación del transporte hepático de cobre. La enfermedad tiene múltiples presentaciones clínicas, siendo la más común la hepatitis crónica en cualquiera de las variedades descritas anteriormente. Una vez saturado el hígado de cobre, se produce liberación masiva de cobre a la circulación, lo que se manifiesta clínicamente por hemólisis y signos de hepatitis aguda. Finalmente, el exceso de cobre se deposita en tejidos extra hepáticos tales como los núcleos basales del sistema extrapiramidal, la región límbica de la córnea, huesos, articulaciones, y riñones. El diagnóstico debe ser sospechado en niños mayores y adolescentes que presentan disfunción hepática asociada o no con alteraciones neurológicas, psiquiátricas, esqueléticas, hematológicas o renales. El diagnóstico definitivo se basa en la presencia de la histopatología hepática característica, aumento de la cantidad de cobre hepático en la biopsia, disminución de la céruloplasmina en el plasma (una de las proteínas transportadoras de cobre), y aumento en la excreción de cobre urinario. La importancia del diagnóstico precoz se fundamenta en la existencia de un tratamiento altamente eficaz, basado en el uso de quelantes de cobre (D penicilamina, trientine) y en una dieta pobre en cobre de por vida. El transplante hepático es la única alternativa para los pacientes con daño hepático terminal o hepatitis fulminante.


Definición

Es una inflamación (irritación e hinchazón) del hígado causada por el virus de la hepatitis A.


Hepatitis A

Las moscas pueden actuar como vectores mecánicos de enfermedades como la hepatitis A. Esto significa que transportan el organismo infeccioso en la boca o en las patas y contaminan el agua o la comida que las personas consumen. De hecho, los vectores biológicos desarrollan un organismo infeccioso en sus cuerpos y lo pasan a su huésped a través de la saliva. La mosca puede ser un vector biológico, como sucede en la transmisión de la leishmaniasis por la mosca del tipo Lutzomyia (mosca de arena).


La hepatitis A

es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la hepatitis A (VHA) caracterizada por una inflamación aguda del hígado en la mayoría de los casos.[1] La hepatitis A no puede ser crónica y no causa daño permanente sobre el hígado. Seguida de una infección, el sistema inmune produce anticuerpos en contra del virus de la hepatitis A y le confiere inmunidad al sujeto contra futuras infecciones. La transmisión ocurre por agua contaminada o alimentos contaminados y en algunos países puede ser importada cuando se viaja a zonas de alto riesgo. La vacuna contra la hepatitis A es actualmente la mejor protección contra la enfermedad.[]


Transmisión

La hepatitis A se propaga por medio de contacto con zonas poco higiénicas o ingestión de alimentos contaminados, por ejemplo:

  • Ingerir alimentos preparados por alguien con hepatitis A, siendo que esta persona no se haya lavado las manos después de defecar.

  • Beber agua contaminada con hepatitis A (en las áreas del mundo donde la higiene o las condiciones sanitarias son malas).

  • Por ingerir excrementos u orina infectada.

La hepatitis A se contagia por transmisión salival y no se contagia por vía sexual, excepto cuando es relación sexual tipo anal o sexo oral-anal.


Factores de riesgo

Cualquier persona puede contraer la hepatitis A. Sin embargo, algunas personas tienen un mayor riesgo que otras:[]

  • Las personas que viven con alguien infectado de hepatitis A.

  • Los niños que asisten a guarderías y las personas que trabajan en una guardería de niños[4] .

  • Las personas que viajan a otros países donde la hepatitis A es endémica y no poseen los anticuerpos necesarios.

  • Las personas que practican el anilingus en sus relaciones sexuales.

  • El uso de drogas por vía endovenosa.

síntomas comunes incluyen:[]

  • Náuseas

  • Vómitos

  • Fiebre

  • Perdida del apetito y anorexia

  • Fatiga

  • Prurito (irritación y picazón de la zona afectada) generalizado.

  • Excremento de color claro

  • Dolor abdominal, especialmente en la región del epigastrio[]

Estos pródromos pueden ser leves y en los lactantes y niños preescolares pueden pasar inadvertidos.


Diagnóstico

Se debe sospechar la hepatitis A cuando existen antecedentes de ictericia en los contactos familiares, amigos, compañeros de pacientes febriles o con otros síntomas de una probable hepatitis. Igualmente en viajeros a zonas endémicas con clínica de hepatitis.


Los criterios serologicos incluyen la detección en sangre de anticuerpos anti-VHA: la infección aguda suele tener un incremento de inmunoglobulina M anti-VHA. La inmunoglobulina G aparece después de 3 a 12 meses de la infección inicial. El virus se excreta en las heces desde 2 semanas antes hasta 1 semana después del comienzo de la enfermedad, por lo que se puede realizar un cultivo viral, de estar disponible. Pueden estar elevadas las enzimas ALT, AST, bilirrubina, fosfatasa alcalina, 5-nucleotidasa y gamma glutamil transpeptidasa.


El diagnóstico diferencial suele hacerse de acuerdo a la edad del sujeto. Ictericia fisiologica del recién nacido, anemia hemolítica, sepsis y atresia biliar en el neonato. En el lactante se debe descartar quistes del colédoco y carotenemia. En la infancia: síndrome urémico hemolítico, Sindrome de Reye, Paludismo, Leptospirosis, Brucelosis, cálculos biliares e infecciones graves. El lupus eritematoso sistémico, hepatotoxinas y fármacos como el acetaminofen y el ácido valproico suelen dar síntomas similares a la hepatitis A.


Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se recomienda al paciente estar en reposo durante la fase aguda de la enfermedad, cuando los síntomas son más graves. Además, las personas con hepatitis aguda deben evitar el consumo de alcohol y cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol. También se debe tomar en cuenta el equilibrio hidroelectrolítico y nutricional. Se debe en lo posible evitar la dieta con grasas complejas, considérese la exposición a la luz solar por lo menos 5 minutos por día por razones preventivas. El no seguir el tratamiento puede traer complicaciones a los demás órganos del cuerpo.


A menudo, el médico administra medicamentos para aliviar los síntomas como el dolor, la fiebre y el malestar general. La ingestión de dulces, caramelo macizo principalmente, jugos y helados parece ser empleada para el alivio de las náuseas asociadas a la hepatitis.[]


La recuperación depende de la edad, estado general de salud e historia médica del individuo, qué tan avanzada está la enfermedad y su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias. La mayoría de las personas se recuperan de la infección de la hepatitis A sin intervención médica.


Prevención

La vacuna contra la hepatitis A confiere protección que previene la infección por el virus de la hepatitis A.[] Una vacuna es una dosis de gérmenes con su patogenicidad atenuada que usted puede recibir cuando está sano que impide que usted se enferme. Las vacunas le enseñan a su organismo a atacar ciertos virus, como el virus de la hepatitis A.


La vacuna de la hepatitis A se aplica en inyecciones. Los niños pueden recibir la vacuna después de haber cumplido los dos años de edad. Los niños de entre 2 y 18 años de edad deben recibir tres inyecciones en el plazo de un año. Los adultos deben recibir dos o tres inyecciones en el plazo de 6 a 12 meses.


Es necesario que se apliquen todas las inyecciones para quedar protegido. Si se está viajando a otros países, debe recibir todas las inyecciones antes de viajar. Si no recibió alguna inyección, llame inmediatamente a su médico o consultorio para que le den un nuevo turno. Usted puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás de la hepatitis A de las siguientes maneras:

  • Siempre lávese las manos después de ir al baño y antes de preparar los alimentos o comer.

  • Use guantes si tiene que tocar el excremento de otras personas. Lávese las manos después de hacerlo.

  • Cuando visite otro país, beba agua embotellada. (Y no use cubitos de hielo ni lave la fruta y la verdura con agua de la llave de paso.)

  • Un lavado minucioso de las manos antes y después de cada cambio de pañal, antes de servir los alimentos y después de usar el sanitario puede ayudar a prevenir tales brotes en guarderías.[4]

Profilaxis

Las inmunoglobulinas son empleadas para la profilaxis de la Hepatitis A. En el viajero a zonas endémicas se suele administrar 0.02 ml/kg de peso si su viaje es menor a 3 meses y 0.06 ml/kg de inmunoglobulina cada 4-6 semanas si su viaje será mayor de 3 meses. Después de la exposición se suele administrar a los familiares y contactos íntimos 0.02 ml/kg de Ig e igual dosis al personal de guarderías donde ha aparecido un caso o brote de la enfermedad. El sujeto que tenga contacto casual con un paciente con hepatitis A no suele administrarsele la inmunog


Hepatitis B

La hepatitis B es una enfermedad contagiosa del hígado causada por el virus de la hepatitis B (VHB). La hepatitis hace que el hígado se inflame y deje de funcionar correctamente. Puede causar un proceso agudo o un proceso crónico, que puede acabar en cirrosis (pérdida de la "arquitectura" hepática por cicatrización y surgimiento de nódulos de regeneración) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y la muerte.


Con aproximadamente 350 millones de personas crónicamente infectadas por el virus de la hepatitis B, es la infección más común en todo el mundo, con alrededor de un tercio del mundo con valores detectables de anticuerpos contra el VHB. Además de la hepatitis C, la hepatitis B es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica con la posible consecuencia de la cirrosis hepática o carcinoma hepatocelular. El tratamiento de la hepatitis B crónica es posible sólo en parte, por lo que la vacunación preventiva es la medida más importante para prevenir la infección y reducir los portadores del virus como una fuente permanente de infección.


El tratamiento de la hepatitis está intimamente relacionada con el tratamiento de la infección por el VIH, pues las dos enfermedades requieren un amplio conocimiento de la inmunología, la virología, la genética y el conocimiento de las actuales normas terapéuticas, que suelen cambiar rápidamente con las actualizaciones modernas.


Factores de riesgo

La hepatitis B es causa importante de hepatitis crónica y carcinoma hepatocelular en el mundo, con un periodo de incubación de 45-160 días, con una media de 100 días. Se puede contraer hepatitis B por medio de:

  • Tener relaciones sexuales con una persona infectada sin usar preservativo

  • Compartir agujas para inyectarse drogas

  • Hacerse un tatuaje o una perforación en alguna parte del cuerpo con instrumentos sucios que se usaron con otras personas

  • Pincharse con una aguja contaminada con sangre infectada (el personal sanitario puede contraer la hepatitis B de esta forma)

  • Compartir el cepillo de dientes o la máquina de afeitar con una persona infectada

  • Viajar a países donde la hepatitis B es común (es posible que viajar a zonas endémicas sea un factor de riesgo importante, pero este simple hecho de forma aislada no determina que la persona se contagie, si tiene los cuidados adecuados)

  • También, una mujer infectada puede transmitirle la hepatitis B a su bebé en el momento en que éste nace o por medio de la leche materna

  • Transmisión por contacto: se presenta frecuentemente en niños en zonas endémicas, generalmente ocurre en el entorno domiciliario por contacto directo entre una madre portadora y su niño o entre niños compañeros de juego, pero también puede ocurrir en guarderías infantiles y en salas de hospitalización que alberga pacientes con patologías crónicas graves (enfermedades que ocasionan retraso en las funciones mentales e incontinencia de esfínteres y neoplasias en niños)

  • Violación de la continuidad de la piel con herramientas contaminadas, como tatuajes, tratamientos cosméticos, peluquería y odontología

  • Transfusión de sangre y otros productos sanguíneos

Micrografía electrónica mostrando viriones de hepatitis B.


La hepatitis B es causada por un virus del género Orthohepadnavirus perteneciente a la familia Hepadnaviridae conocido con el nombre de virus de la hepatitis B (VHB o HBV, por sus siglas en inglés). El virus tiene aproximadamente 42 nm de diámetro con un ADN de doble cadena de unos 3200 pb de largo encapsulado por una cápside, el cual está a su vez cubierta por una envoltura viral rodeado por lípidos y proteínas incrustadas en su superficie. La proteína viral de superficie (HBsAg) tiene tres formas principales, L-, M- y S-.


El virus de la hepatitis B consta de ocho genotipos (A-H), los cuales se distribuyen de forma desigual geográficamente


Cuadro clínico

En la infección, el virus VHB está presente en títulos altos en la sangre y el hígado. La replicación tiene lugar principalmente en las células hepáticas (probablemente en menor medida también en los linfocitos), por lo tanto, la condición puede cursar con diversas formas de hepatitis. La infección asintomática,[] con recuperación total y la adquisición de resistencia, en un 80% de los casos. O bien una infección débilmente expresada que debuta con un síndrome catarral con la plena recuperación. La hepatitis aguda, a menudo con ictericia en un pequeño porcentaje de los casos. Toma alrededor de 1-6 meses desde el momento de la infección hasta que aparecen los síntomas de una hepatitis aguda. Los síntomas más frecuentes incluyen:[]

  • Fatiga

  • Náuseas

  • Fiebre baja

  • Perdida del apetito

  • Dolor muscular, de estómago y

  • Diarrea

  • Dolor de cabeza

Posteriormente, la mayoría de los pacientes desarrollan

  • Coluria u oscurecimiento de la orina

  • Acolia o deposiciones de color claro

  • Ictericia o color amarillento de los ojos y la piel

En un 0,1% de los casos aparece una hepatitis fulminante con alta mortalidad. También se puede expresar una hepatitis crónica en un 7% de los afectados. La infección puede cursar con una alta replicación sin seroconversión (HBe +) o una infección con baja replicación viral que se demuestra con la aparición de anticuerpos Ant-HBe (HBe -). En la mayoría de los pacientes con hepatitis B crónica, las consecuencias finales son la cirrosis hepática y sus complicaciones: ascitis, encefalopatía hepática, insuficiencia hepática, hipertensión portal, sangrado de varices esofágicas, cáncer primario de hígado y, en última instancia, conduce a la muerte.


Diagnóstico

Por lo general, la hepatitis B, al igual que otras enfermedades que causan daños a las células hepáticas, se puede sospechar, como resultado de la presencia de ictericia, bilirrubina y de heces hipocrómicas (por deficiencia de estercobilina). La hepatitis B se debe considerar en toda persona que esté expuesta a factores de riesgo elevados. Puede también estar presente un aumento en el valor de las transaminasas en la sangre, fundamentalmente con un aumento del ALT y AST superior a 2000 UI/litro, y una relación AST/ALT superior a 1. Otro valor de importancia es el de la bilirrubina alterada tanto por su fracción directa como indirecta. El correcto diagnóstico de la hepatitis B, sólo podrán efectuarse por la determinación de marcadores virales específicos, a saber:

  • Detección de antígenos virales:

    • HBsAg, el antígeno Australia o de superficie, en contacto positivo con el virus, incluso en el período anterior a la manifestación de los signos y síntomas de la enfermedad

    • HBeAg: antígeno no corpuscular viral del núcleo que indica replicación viral y, está presente en el portador durante la enfermedad aguda y crónica

  • Detección de anticuerpos:

    • HBsAb: anticuerpos contra el antígeno de superficie producida por los linfocitos B, después de la recuperación positiva de la fase aguda de la enfermedad o en personas vacunadas

    • HBcAb: anticuerpos contra el antígeno viral del núcleo o core (HBcAg), puede haber dos clases de inmunoglobulinas: clase IgM presente en la fase aguda, mientras que la clase IgG es de por vida

    • HBeAb: anticuerpos contra el antígeno del virus no corpúsculo central, aparece en la etapa aguda cuando se empieza a resolver, también pueden estar presentes tanto en la fase crónica activa e inactiva

  • Nivel de albúmina en sangre

  • Pruebas de la función hepática

  • Tiempo de protrombina: puede incrementarse debido a insuficiencia hepática severa

Tratamiento

La Hepatitis B presenta en el transcurso de su evolución diferentes alternativas:

  • La infección por hepatitis B aguda no suele requerir tratamiento, porque la mayoría de los adultos eliminan la infección espontáneamente.[]

  • Hepatitis Crónica (en un 10% de los casos se cura)

Para la primera no hay tratamiento específico más allá del puramente sintomático en cuanto a dieta y reposo. Los principios del tratamiento antiviral sólo suele ser requerido en menos del 1% de los pacientes, cuya infección tiene un curso muy agresivo o «hepatitis fulminante» o que son inmunodeprimidos.


Por otro lado, el tratamiento de la infección crónica puede ser necesario para detener la replicación del virus y reducir al mínimo el riesgo de cirrosis y cáncer de hígado. Las personas infectadas crónicamente con niveles persistentemente elevados de alanina aminotransferasa sérica, un marcador de daño al hígado, y los niveles elevados de ADN del VHB les califican como candidatos para la terapia.[6] El tratamiento de la hepatitis B crónica puede consistir en:

  • Es muy importante no realizar esfuerzos físicos mayores como levantar pesas, correr, caminar durante mucho tiempo o verse afectado por situaciones de estrés.

  • Es imprescindible reducir a cero el consumo de bebidas alcohólicas, si existe imposibilidad de dejar de beber debe consultarse con un profesional médico o grupo de ayuda para dejar de beber

  • Una dieta basada en alimentos que no contengan grasas animales, sin carnes rojas, sin alimentos fritos y condimentados, preferiblemente no consumir ningún tipo de carnes ni granos como el maíz y caraotas que suelen ser pesados para digerir. Suele recomendarse comer poco y, sobre todo, frutas, alimentos ricos en glucosa, se ha comprobado que el dulce de tamarindo (nunca en ayuna, podría conllevar a una gastritis) y alcachofas al vapor suele ser beneficioso.

  • Actualmente, existen siete medicamentos autorizados para el tratamiento de la infección por hepatitis B en los Estados Unidos. Estos incluyen medicamentos antivirales lamivudina, adefovir, tenofovir, telbivudine y entecavir y los dos moduladores del sistema inmunológico interferón alfa-2a y el interferón pegilado alfa-2a.[]

    • El interferón se aplica mediante inyección diaria o tres veces por semana. A la mayoría de los pacientes se le da tratamiento durante cuatro meses. El interferón pegilado se inyecta solo una vez por semana.[]
    • La lamivudina, se toma oralmente una vez por día. Generalmente el tratamiento dura un año.

    • El adefovir dipivoxil, se toma oralmente una vez por día. Generalmente el tratamiento dura un año.

  • Cirugía. La hepatitis B puede acabar dañando el hígado de forma irreversible, de forma que la única solución sería un trasplante.

Los lactantes nacidos de madres que se sabe que tienen hepatitis B pueden ser tratados con anticuerpos en contra del virus de la hepatitis B, la inmunoglobulina de hepatitis B o IgHB. Cuando se administra la vacuna con el plazo de doce horas de nacimiento, el riesgo de contraer la hepatitis B se reduce un 95%. Este tratamiento permite que una madre pueda amamantar a su hijo con seguridad.


Prevención

Puede vacunarse contra la hepatitis B. La vacuna consta de uno o varios antígenos, en forma de microorganismos vivos atenuados o inertes, o sólo los antígenos, que provocan una reacción inmune en el organismo receptor, pero sin provocar enfermedad. De esta forma, el organismo "memoriza" el antígeno, y si en adelante se da alguna infección, puede reaccionar rápida y eficazmente en contra de ella. La vacuna de la hepatitis B se aplica en tres inyecciones. Todos los bebés deben recibirla. Los lactantes reciben la primera inyección a las 12 horas de haber nacido. La segunda inyección se les aplica entre 1 y 2 meses de edad, y la tercera entre los 6 y los 18 meses de edad.


La vacuna también se puede aplicar a niños mayores y a adultos. Se les aplican tres inyecciones en el plazo de seis meses. Los niños que no se han vacunado deben hacerlo. Generalmente con 3 dosis de vacunas se obtienen títulos de anticuerpos protectores suficientes para estar inmunes a la infección. Pero en algunos casos no ocurre, por ello se aconseja en algunas personas dosar los Anticuerpos Anti Antígeno de superficie un mes o más luego de haber terminado el esquema de tres dosis de vacuna. Si el título no es suficiente se agrega un refuerzo de vacuna.


Es necesario que se apliquen todas las inyecciones para quedar protegido. Si usted viaja a países de riesgo, asegúrese de recibir todas las inyecciones antes de viajar. Si no recibió alguna inyección, llame inmediatamente a su médico o consultorio para que le den una nueva cita.


Usted también puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás contra la hepatitis B si:

  • Use preservativo cuando tenga relaciones sexuales

  • No comparte con nadie agujas para inyectarse drogas ni canutos para inhalarlas

  • Usa guantes si tiene que tocar la sangre de otra persona

  • No usa el cepillo de dientes, corta uñas, o la máquina de afeitar de una persona infectada o cualquier otra cosa que pudiera tener su sangre

  • Asegúrese que cualquier tatuaje o perforación en una parte del cuerpo se haga con instrumentos limpios, así como los instrumentos de podología, odontología y otros que necesitan ester

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